jueves, 3 de noviembre de 2011

Crisis


Todo iba más o menos bien, la vida transcurría tranquilamente hasta que un día en las noticias se escuchó que en U.S.A. estaban en crisis.


Aquí en nuestra España, que por aquel entonces era considerada por muchos como una potencia, (me daba la risa al oír esto) sonaba a cuento de las Américas, como iba a pasar eso aquí. Los mandamases pregonaban que estábamos seguros, que eso no iba a pasar aquí. Uno no tiene ni pu.. idea de economía pero pensaba que si en U.S.A. estaban “estornudando”, por estos lares había que ir “vacunándose” y abrigándose bien. En efecto, a menos de nada todo se tambaleó.


Los países europeos fuertes, fuertes de siempre, y con números, que son lo que abalan los hechos, no con pájaras mentales que nos quieren “llevar al huerto” se empezaron a contagiar con la crisis y al poco tiempo como un tsunami nos arrastró a nosotros.


De pronto aparecieron reencarnaciones del Mesías proclamando austeridad. Cuando oí esa palabra por primera vez no me gustó nada, pero como no sabía bien su significado lo miré y me dio más motivos para no gustarme, y no me gustaba porque intuía que la iban a efectuar en las clases menos pudientes, entre las cuales me encuentro.


No me equivoqué ya que empezaron los llamados recortes. Se recorta todo (menos los sueldos de los mandamases, claro está) y nos cuentan que ahorran miles de millones de euros y digo yo que mucho se derrochaba antes, pero también me pregunto donde meten tanto ahorro, porque yo no veo nada de mejoras.


Muchas gentes las está pasando canutas, ya que al quedarse sin trabajo sus pisos han volado (sin tener alas) y han vuelto a quienes “ayudaban” a comprarlos. Hoy en día entras en un banco y más bien parece que estas en una inmobiliaria por la gran cantidad de pisos que tienen a la venta.


Algunas de esas gentes que se han quedado sin nada tienen la suerte de vivir con sus padres, o familiares, pero otros ni eso. Otros están yendo a los comedores sociales, comedores que han incrementado su afluencia, pero que sin embargo sufren el recorte de los mandamases, hasta ahí llegan los famosos recortes, sangrante me parece. Casi nadie dice nada, parece que piensan que ellos no van a acudir allí, pero se pueden equivocar, ya que eso mismo podían pensar las personas que ahora han acabado por ir allí.

Ahora mismo es escuchar la noticias y las mismas palabras, palabras que yo no se su significado ni me molesto en saberlo. El Ibex 35, que parece el nombre de un equipo de basquet. Banco Central. Fondo de Rescate, que por el nombre pareciera que fuesen guardacostas. Troika, me suena a Grecia. F.M.I. que parece el nombre de un grupo armado. No quiero olvidarme de la famosa Prima de riesgo, que si una prima ya tiene peligro de por si, imaginate añadiéndole lo de riesgo.


Bien, pues según dicen los entendidos el tema de la crisis no tiene atisbo de que se acabe, más bien todo lo contrario, dicen que vamos a peor. Ahora están apunto de celebrarse las elecciones a presidente del gobierno. Los mandamases se dirán de todo menos guapos. Nos querrán vender la moto diciendo que son los mejores para ese puesto.


Yo me encuentro con la incógnita de si voy ir a votar, y en caso de que vaya ¿por quién voto?. Hasta los cojo... estoy de tanto inepto e incompetente que solo se dedican a rajar prometiendo que van a ser los salvadores de algo que han provocado ellos, u otros con su consentimiento.


Para acabar solo espero que la pu.. crisis se vaya y nos deje vivir tranquilos.






miércoles, 26 de octubre de 2011

Cenizas


La imagen que se encontró fue la siguiente.


El joven estaba en cuclillas, la chica según se iba acercando veía caer unas gotas que la luz del sol hacía que se viesen de diversos colores. Las gotas no eran otra cosa más que sudor ya que el joven estaba trabajando arduamente.


Al llegar a su altura vio que lo que estaba haciendo el joven era soplar sobre una hoguera en la que solo había cenizas.


Ella le preguntó que es lo que estaba haciendo, él respondió que intentando encender el fuego. Ella se puso de la misma forma que estaba él, es decir de cuclillas, cogió un palo con el que revolvió las cenizas y comprobó que allí no había ninguna esperanza de hacer fuego. Así se lo hizo saber de tal forma que él le hizo caso, abandonó su intento y se fueron juntos.


Pasaron meses antes que ella volviese por el mismo sitio y una vez lo hizo se encontró con la imagen del joven haciendo la misma operación.


Ella se enfureció y le dijo palabras malsonantes al joven, él la miraba de tal forma que ella según iba hablando cambiaron sus palabras que de malsonantes pasaron a ser tranquilizadoras. Le cogió las manos y entre sollozos le dijo “siento pena por ti, ya que sabes que no puedes encender ese fuego y sin embargo sigues intentándolo, estas haciendo un trabajo imposible ya que ese fuego está MUERTO.


lunes, 17 de octubre de 2011

Las Visitas


A perro flaco todo son pulgas o cuando viene una nunca viene sola.


Son frases que se suelen decir, y yo las digo porque mi situación con respecto a la salud se encuentra con dos novedades. Dos visitas inesperadas pero que llegan cuando menos las esperas. Ninguna es buena y las dos me resultan muy conocidas.


La primera en aparecer con su fea cara fue el asma. Fue enseñar el “morro” el otoño (pese al desconocido buen tiempo que tenemos), y ella hacer su aparición. La sensación de que el aire no llega con suficiencia a los pulmones no es muy agradable. Ni tampoco esa tos molesta con carraspera. Pues bueno, ante tal aparición no queda más remedio que echar mano de mi inhalador el cual me ayuda a poder llenar mis pulmones con suficiente aire y me hace más llevadera mi existencia.


La segunda en venir a mi encuentro fue el maldito vértigo. Si a la cara del asma la tacho de fea, la del vértigo es repugnante, asquerosa y odiosa. Es forzar un poco (inconscientemente) mis maltrechas cervicales y levantarme al día siguiente con mareos, sensación de pérdida del equilibrio e incluso nauseas son algunos de los síntomas que me trae el vértigo en su “tarjeta de visita”. Nada desconocido por mi parte, y ante tal “visita” tengo que acudir a mis pastillas para frenar esos síntomas que estropean mi calidad de vida.


Pero por una vez desde hace mucho tiempo he tenido una buena visita, Morfeo ha venido a mi encuentro.


Después de más noches de las que yo quisiera durmiendo mal, despertando al menor ruido y sin tener sueños profundos, por fin si consigo dormir bien. Morfeo me acuna entre sus brazos y consigue aparte de hacer que duerma, soñar, si soñar ya que llevaba bastante tiempo sin hacerlo.


Que importante es para mi dormir plácidamente, es hacerlo y levantarme con muy buen ánimo. Parece que los temores y las preocupaciones que me asolaban en mi vida ya no son tan importantes. Se puede decir que he pasado de ver la botella medio vacía a verla medio llena.


Solo es un pequeño paso, pero, como se hace el camino más que paso a paso?.

Intentaré ver la botella medio llena, aunque se que me va a costar, e intentaré poner pasos firmes en mi vida aunque sean pequeños, ya que eso significará que no me he “estancado” en el pesimismo.




viernes, 23 de septiembre de 2011

Yonkis


Empiezo a entender a los yonkis.


Empiezo a entenderlos por el maldito “mono” que estoy padeciendo. Conozco a más de un compañero que 30 años después sigue “chutándose” todos los días. Esos aún siguen aquí entre nosotros, ya que muertos hay muchos por el tema de la droga.


Recuerdo una anécdota hace años cuando me saqué la medicación debido a mi buen estado. Tenía un conocido con el cual hablaba bastante, él estaba enganchado a la maldita heroína, y al enterarse que yo había dejado la medicación me preguntó si tenía algunas pastillas por casa. Le dije que si, ya que me habían sobrado, me dijo si se las daba y yo se las di.


Hice limpieza y le di unas cajas, entre ellas había unas que me había recetado el psiquiatra para dormir. Recuerdo que me dijo que tomase media y así lo hice. Después de 3 noches sin dormir, al tomar la pastilla quedé “grogui”, solo las tomé 2 noches. Cuando se las di le avise que tuviese cuidado, ya que eran pastillas bastante fuertes. Pues fue dárselas y él que las conocía empezó a comerlas como si fuesen caramelos, y me decía “tu tranquilo”. Pasados unos minutos le empezaron a “subir” y lo dejaron solo algo atontado. De haber tomado yo tal cantidad no sé como quedaría, pero seguro que mal.


Para él las pastillas que se había comido eran una minucia, ya que su cuerpo estaba habituado a algo mucho más fuerte, la maldita heroína. Pues a mi me está pasando sino lo mismo algo muy parecido.


Mi cuerpo esa habituado a las benzodiazepinas y al intentar quitarlas mi cuerpo se “rebela”. Las voy retirando poco a poco, pero aún así mi cuerpo nota su falta.


Llevó unos días mal, no puedo tener las manos estiradas, duermo mal, la ansiedad se apodera de mi, siento como si fuese a perder el equilibrio, mi cuerpo anda normal, no así mi cerebro que anda muy acelerado, está tan acelerado que parece que estuviese esperando un ataque por parte de algo o alguien.



Los productos de herbolario que al principio me ayudaban ahora no lo hacen. Me tomo las pastillas como aquel yonki, como si fuesen caramelos y no consigo nada.


Me da tan mal rollo que tengo que sentarme y respirar relajadamente, pero hace unos días no aguanté más, con lo cual tuve que tomar mis “queridas” benzodiazepinas para quitarme el mono.


Puede parecer a alguien que yo me sienta un yonki, no, nada más lejos de la realidad. Yo tomo una medicación para curarme, pero la muy perra es muy adictiva y como droga que es, pues al intentar retirarla da “mono”. Es una diferencia que algun@s no quieren ver.


Visto lo visto, tengo que tomar precauciones y bajar la dosis más despacio para así llevarlo mejor, espero conseguirlo.






jueves, 15 de septiembre de 2011

Laberinto


Sigo aquí, aunque tengo pasados tiempos mejores.


La pu... ansiedad me esta dando bastantes quebraderos de cabeza. La ansiedad junto con el maldito “mono”. Por veces sufro de escalofríos, los dedos de las manos me duelen, creo que es porque los cierro inconscientemente. Pero si estos síntomas son malos lo que más me desquicia es el dormir mal.


No duermo como y lo que yo quisiera. Me acuerdo de Morfeo y de su pu... madre, pero hay veces que ni así.


Rosario canta en su canción, “el destino creó un laberinto en tu mente”. Es ese laberinto lo que impide centrarme, lo que me impide ver y disfrutar de lo que tengo en mi vida.


Los problemas no hay que buscarlos, ya aparecen por si solos. Y si ya con todo lo que esta pasándome no fuese poco, pues nada, la burrocacia que me da más por al cu.. poniendo trabas.


Dice el refrán “ mal de muchos consuelo de tontos”, cierto, pero hay veces que ver el mal que lo están pasando algunas personas para darte cuenta de de que tus problemas se quedan en una minucia.


Ayer estando con trámites burrocráticos me encontré con una antigua compañera de piscina. Digo antigua porque hace mucho que no voy a nadar, es más, me di de baja esta semana porque no tengo tiempo para ir, y bien que me fastidia.


Al hablar con ella me contó que lo está pasando mal. Ella tiene como 3 o 4 años más que yo. Me dijo que tiene una enfermedad degenerativa, la cual la está dejando con poca movilidad. Me contó apenada que solo nada 1000 metros, y de no ser por su médico no hubiera vuelto a la piscina. La animé a que siga yendo y así nos despedimos.


Al salir de “pelearme” con la burrocracia (los cuales me dieron la razón, pero me siguen jo... ) me encontré con ella.


Hacía mucho que no la veía y me la encontré en al puerta de su piso. La vi bien físicamente, no así cuando le pregunté como estaba, ya que me respondió con un seco “bueno”. Yo le comenté que mi estado era el de un árbol caído, y en ese momento se vino “arriba”. Estaba esperando que le tirasen algo por la ventana, y de pronto lo vi a él.


Estaba sentado en las escaleras, era C. No lo había vuelto a ver desde aquel día en el hospital. Lo vi feliz y me alegré mucho cuando lo vi andar.


Le pregunté que había hecho con el tigre de peluche que le había regalado, me respondió que lo tenía en casa. Ella me dijo que había empezado en el colegio, y cuando le pregunté como lo llevaba, respondió diciendo que bien, menos en el recreo. Quedé desconcertado y le pregunté por qué en el recreo, ella respondió que no puede jugar con los otros niños, eso me había “descolocado”. Pero más lo hizo cuando le tiraron el esparadrapo por la ventana.


Le levantó el jersey y vi su pecho, estaba con tubos y ella le puso el esparadrapo para aguantárselos mejor.


Mi comportamiento fue bueno, no hice, ni dije nada, que pudiese causar mal estar. Fue cuando nos despedimos, cuando ella me animó diciéndome “levantate árbol caído”. Me volví con una sonrisa hacía ella y le respondí “ lo intentaré”.


Al llegar a casa reflexioné sobre lo que había visto, y me di cuenta de que esas gentes con la que estuve les sobran razones para estar mal. Sin embargo, aunque tengan “bajones”, que los tendrán, me animó el ver la positividad que hay en ellos.


Espero y deseo encontrar la salida de este laberinto que tengo en mi cabeza y centrarme en vivir mejor.








martes, 30 de agosto de 2011

Ansiedad


Es muy cierto que los disgustos van para el cuerpo.


Mi último disgusto (del cual ya escribí sobre él), se estuvo “gestando” en mi cuerpo. Los síntomas me eran muy familiares, dolor en la boca del estomago. Parecía que me estuviesen tirando de él, “putos nervios”, esto duró unos días, o unas semanas, ya no recuerdo exactamente. Acompañado de un estado de mal humor, me enfadada por cualquier motivo, estaba insoportable, como digo yo, “gatuno”.


Busqué apoyo en mis ansiolíticos, pero los muy cabrones no me sirvieron de nada. Eso que llegué a doblar la dosis. Será que mi cuerpo está muy habituado a ellos y para conseguir el efecto que antes me proporcionaban igual necesito tomar el triple. Todas estas situaciones hicieron que acabase con una crisis de ansiedad de tres pares de cojo...


Ante este problema decidí acudir a una cita con mi nuevo médico de cabecera. Últimamente este parece el blog de las consultas médicas. Pero son los tiempos que me tocan vivir en estos instantes, y bien que me fastidia.


Por primera vez en mucho tiempo me encontré con puertas cerradas. Puertas que antes estaban ahí para ayudarme, ahora no se encontraban abiertas, con lo cual mi estado empeoró.


Sabía que me acordaría de ella y desgraciadamente así fue.

Mi admirada doctora Prado. Cuanto la eché de menos estos días, esa fue la primera puerta cerrada, ya que su sustituto no me sabe llevar como yo quisiera. No quiero decir que no lo intentase. Lo hizo pero el final no fue bueno. No se a lo mejor escapa a sus competencias.


La segunda puerta cerrada fue la del psiquiatra. Quien me iba a decir que echaría de menos al doctor Valero. Malos comienzos, pero buenos finales. Se fue y el que quedo en su lugar estaba de vacaciones. Que me parece “cojonudo” que vaya de vacaciones, pero por lo menos que dejen a alguien de suplente.


No fue este el caso y al hablar con la enfermera me derivaba al lunes para ir a hablar con la psicóloga. Menudo el panorama que “pintaba” para el fin de semana.


No estuve quieto, hablé con farmacéuticos y uno me dijo que probase con algo de medicina natural. Además me informé de formas de relajarse y encontré una buena que trata sobre la respiración, aprendí y sigo aprendiendo a respirar bien. Fui a un herbolario y compré valeriana, pasiflora, tilo y flor de naranjo. La valeriana y la pasiflora son en pastilla y el tilo y la flor de naranjo en infusiones.


Las tomé y al día siguiente la ansiedad empezó a dejarme un poco en paz. Todo esto acompañado de los ansiolíticos, claro esta, no iba a dejarlos así de pronto.


Ese fin de semana tuve tiempo y tranquilidad para analizar lo que me estaba pasando, y di con el “allien” que estaba escondido en una esquina de mi cerebro.


Por primera vez se como debo trabajar el problema. Se cual es el camino a seguir, pero no tengo las herramientas para trabajarlo y no se como debo andar el camino. Necesito ayuda profesional.


Al lunes siguiente fui a la consulta de salud mental y comprobé como sigue funcionado la “burrocracia” en esta país.


La enfermera me mandó ir para hablar con la psicóloga, pero esta al verme dijo con cara de prepotente que ella no podía atenderme sin que me derivase alguien. Solo somos números y yo tengo el mio. Mi número esta en esas dependencias desde el año 1992, ya llovió. Pero la “burrocracia” tiene su forma de funcionar.


En ese momento me enteré que estaba consultando el nuevo psiquiatra, al cual yo no conocía, pero la “eficiente” enfermera le habló de mi problema y él muy profesional decidió atenderme esa mañana.


Como tenía tiempo libre decidí ir ver si había venido mi psicóloga ya que también estuvo de vacaciones y tuve suerte ya que allí estaba. Ella si me entiende y sabe de mis problemas. Me atendió como siempre muy bien y me dicto las directrices que debía seguir.


Llego la hora y fui para la consulta, y al verlo vi que era joven, muy joven. Conforme avanzaba la entrevista me di cuenta que me gustaba su trato, su forma de atender a uno. Al final el diagnostico fue el siguiente.


Debo dejar los ansiolíticos y puso un buen ejemplo. En mi caso el usarlos es como el ponerse una parche encima de una herida, pero la herida sigue siempre ahí, no se cura, aunque no duela. Y me derivo a la psicóloga ya que eso es cosa de ella.


Actualmente estoy bajando los ansiolíticos. Pero los muy “perros” dan “mono” y con eso ando a pelearme, con el “puto” “mono”.


La cita con la psicóloga es para dentro de 1 mes. Espero saber llevarlo lo mejor posible. Pero me va a costar.


Dentro de la gravedad al final se atisba una salida, pero deseo que no vuelva a sufrir una crisis de ansiedad y de hacerlo que no lo haga en agostooooo¡¡¡.






jueves, 4 de agosto de 2011

Ahora


Ahora, es la palabra, el tiempo con el que estoy trabajando.


Alguna gente se encuentra “anclada” en el pasado, yo todo lo contrario. Yo últimamente miro con exceso el futuro. Es un exceso que resulta enfermizo. Pero me cuesta estar con mi mente en el aquí y el ahora. Mi cerebro se adelanta en el tiempo. Piensa y la verdad no es que piense en cosas buenas.


Las circunstancias tampoco me ayudan. Lo veo todo tan negativo, que sufro mucho. Esto mismo me sucedió hace años y me costó apartar el futuro de mi cabeza. Estoy trabajando, pero el ahora me agobia, me asfixia.


Uno se cree por veces que intuye lo que va a pasar. Pueden ser simples casualidades, o no. Mi cabeza me situaba en un hospital y a los pocos días allí estuve.


Dicen que con el tiempo las cosas se olvidan eso espero porque lo que yo tuve la desgracia de ver quiero borrarlo de mi cabeza cuanto antes, pero el “cabrón” de mi cerebro me lo está impidiendo. Quizás es que aún está muy reciente.


La frase, “ven rápido” no sonaba nada bien, así que bajé las escaleras a toda prisa y al abrir la puerta me encontré con la terrible escena.


Jamás en mi vida había visto tal reguero de sangre. Todo estaba inundado de sangre. El pasillo, la cocina y al mirar hacía ella no pude ver de que zona de su cuerpo salía. Ella me dijo que de la pierna y al bajar mi mirada vi una “fuente” chorreando sangre.


Los nervios me atenazaron por un momento y empecé a llorar. Pero al rato ya estaba taponando la herida, llamando al 061 y a mi familia. Mientras la sujetaba, ella se empezaba a quedar inconsciente, vi que se me iba, que se moría en mis manos, y yo allí sufriendo. La situación era mala, muy mala. Más que mala diría trágica.


La ambulancia llegó pronto y al llegar al Centro de Salud la vi tan mal que pensé que eso era el fin. Me puse muy mal, empece a llorar incesantemente, el nerviosismo me atacó muy fuerte. Mis manos y piernas empezaron a temblar y no tuve más remedio que echar mano de un ansiolítico, porque mi sistema nervioso se estaba destrozando.


Todo iba muy rápido. Cuando vi que la sacaban, la vi muy mal. Me dijeron que todo estaba bien. Creo que para tranquilizarme. Se la llevaron en la ambulancia acompañada de una médico y una enfermera, nosotros en el coche para el Hospital a toda prisa.


Por el camino me asolaban las lagrimas y veía todo muy negro. Vi que mi vida estaba apunto de dar un giro importante. Un mal giro, un giro que iba a trastocar todo. Al llegar al Hospital la ambulancia aún no había llegado. Cuando lo hizo y la bajaron vi que estaba algo mejor.


Horas y horas hasta que por fin la doctora que la llevó habló conmigo. Nos íbamos para casa, cuidados, muchos cuidados y curas, muchas curas, eso es lo que me recomendó.


Esa noche no dormí y empecé a arreglar “papeleo” por la mañana temprano. Me pasé el día llorando cada vez que hablaba de lo ocurrido o de su estado. Mi salud que estaba algo tocada, con esta situación se resquebrajó. Solución, echar mano de mis ansiolíticos, que buena falta me hacen.


La situación se estaba estabilizando muy lentamente. Esta tragedia hizo que mi corazón “envejeciese”. Dicen que los disgustos van para el cuerpo y doy fe de ello.


Alguna vez me parece seguir viendo el reguero de sangre por el suelo. Pero no quiero pensar de no haberme encontrado yo en casa la escena que me encontraría al llegar, sería terrible, imborrable.


Se que estar anclado en el pasado no es bueno. Se que estar pensando en el futuro no te deja vivir. Pero también se que el ahora te puede destrozar. Yo voy a intentar con todas mis fuerzas trabajar con el ahora. Porque creo que con eso ya tengo más que suficiente, y lo que tenga que venir, vendrá por si solo.


Fácil me expreso. No tan fácil me va a resultar conseguirlo.